Se desploma la cerveza: cierres emblemáticos y señales de crisis en todo el sector

by hola@conectate.ar

Antares baja persianas históricas y hasta los gigantes como Quilmes ajustan fuerte ante la caída del consumo.

No es solo una birra menos en la mesa, es toda una industria tambaleando. El negocio cervecero en Argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados, con cierres, recortes y números que no cierran ni con calculadora emocional.

La señal más visible llega desde Antares, una de las cadenas más reconocidas del segmento artesanal. En las últimas semanas, socios de la marca confirmaron el cierre de locales emblemáticos en La Plata y Mar del Plata, dos plazas clave para su historia.

En el caso de La Plata, el bar de calle 56, activo desde 2005, baja la persiana tras casi dos décadas. La explicación es un combo clásico de crisis argentina: caída del consumo, tarifas disparadas y alquileres imposibles de sostener.

El panorama no mejora si se mira hacia la costa. En Mar del Plata, la sucursal de Playa Grande también se despide luego de 20 años de actividad. Desde la empresa reconocieron que no lograron arreglar condiciones con los nuevos propietarios del local, lo que terminó de empujar el cierre.

Costos por las nubes, consumo en el piso

El problema no es exclusivo de una marca. Según los propios actores del sector, la gastronomía en general está golpeada, pero el rubro cervecero es uno de los más afectados.

El aumento de los servicios básicos en los últimos dos años, que en algunos casos ronda el 600%, sumado a alquileres cada vez más altos, deja a muchos locales sin margen. Si a eso se le suma una baja sostenida en el consumo, el resultado es predecible: persianas abajo.

Equipment for the production of craft beer at a brewery.

Ni los gigantes se salvan

La crisis también alcanza a los pesos pesados. Cervecería y Maltería Quilmes anunció recientemente un fuerte ajuste en su planta de Zárate.

La compañía reducirá su plantilla de 260 a 80 empleados mediante retiros voluntarios y pasará de operar con tres turnos diarios a solo uno. Detrás de la decisión hay un dato contundente: una caída del 45% en las ventas.

Además, el avance de las importaciones empieza a jugar un rol clave. Según datos del sector, las compras externas de cerveza crecieron casi un 300% en un solo trimestre, presionando aún más a la producción local.

Un mercado que cambia (y no para bien)

Lo que antes era un boom de cervecerías artesanales hoy muestra señales claras de agotamiento. El consumidor ajusta, elige menos, y el negocio deja de ser tan rentable como lo era hace unos años.

El resultado es un mapa que empieza a vaciarse de marcas históricas y a replantear el futuro de toda la industria.

Porque cuando hasta la cerveza entra en crisis… bueno, ya sabés que la cosa viene complicada.